Alarma antiokupas: ¿Es el verano el momento perfecto para hacerse con una?

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La okupación ilegal de viviendas ha subido durante el primer semestre del año 2020 según datos del Ministerio del Interior: 7.450 denuncias entre los meses de enero y junio, que se traducen en un 5% más que en 2019.

En parte esta situación se debe al confinamiento vivido durante los meses de marzo y abril, y los límites de movilidad del mes de mayo y parte de junio. Muchas segundas residencias se encontraban vacías debido a la imposibilidad de sus dueños de desplazarse allí durante un largo periodo de tiempo. Algo que los okupas sabían y aprovecharon.

Ahora que nos encontramos en pleno verano y podemos movernos libremente, es un problema que no cesa ya que muchas familias dejan sus viviendas para disfrutar de sus vacaciones en otro lugar. ¿Cómo evitamos una okupación ilegal? Protegiendo nuestro hogar e incrementando la seguridad todo lo posible. Una alarma antiokupas puede ser la solución perfecta para ahorrarnos preocupaciones.

¿Cómo tiene que ser una alarma antiokupas?

Ningún sistema será infalible pero desde luego puede ayudarnos a evitar un largo y costoso proceso judicial, ya que, por ley, la policía necesita una orden judicial para desalojar a los okupas si han pasado más de 48 horas desde su llegada al inmueble.

De ahí que debamos protegernos para poder actuar con rapidez. Un sistema de seguridad nos alertará al instante de producirse el allanamiento y así podremos alertar a las autoridades para conseguir una actuación más veloz.

Las características que debe reunir una alarma antiokupas son las siguientes:

  • Envío de alertas push o SMS a nuestro móvil: la alarma debe ser capaz de notificarnos rápidamente que se ha producido una intrusión o que algo va mal. De ese modo podremos avisar a las autoridades en cuestión de minutos.
  • Sirena integrada: mientras alertamos a la policía, sonará la sirena de nuestra alarma lo cuál será un aviso para el resto de vecinos. También es posible que, al oírla, los okupas decidan marcharse.
  • Conexión con el exterior: es normal querer alejarnos del móvil un poco más de lo habitual en vacaciones, de ahí que sea recomendable no ser los únicos con estos avisos activados. Si la alarma puede almacenar diferentes números de teléfono será mejor, ya que no solo nos avisará a nosotros en caso de que se produzca una alerta.
  • Manejo remoto total desde un Smartphone: vamos a estar lejos pero no por ello desconectados. Es importante que podamos manejar de forma sencilla la alarma desde el móvil.
  • Consumo eléctrico responsable: dado que este sistema de seguridad pasará mucho tiempo conectado porque no nos encontraremos en esta vivienda, es importante que vigilemos el consumo eléctrico. No solo por nuestro bolsillo sino también por el medioambiente. Te recomendamos que en reposo no supere los 110mA y estando activa los 340mA.
  • Compatible con diferentes accesorios: sensores y detectores, mandos, sirenas, etc. Cuanto más compatible sea, más podremos ampliar la seguridad del inmueble.

Cómo evitar que ocupen nuestro hogar durante el verano

infografía okupaciones
FUENTES: elmundo.es y libremercado.com

Junto con la alarma existen elementos de seguridad que nos ayudarán a abortar un intento de okupación, ya sea en nuestra residencia habitual o en una segunda vivienda:

  • Cartel y pegatinas disuasorias: con ellas en la fachada de nuestra casa o junto a la puerta ya estamos lanzando un primer aviso a quienes traten de entrar en nuestra vivienda. Parece que no hace nada pero si los okupas saben que hay una alarma, esto puede hacerles cambiar de opinión y no entrar en tu casa.
  • Cámaras de videovigilancia: una cámara grabando continuamente nos ayudará a recopilar pruebas del allanamiento y tendremos el momento exacto en el que se produjo, fundamental para demostrar que los okupas llevan menos de 48 horas en el inmueble y que las autoridades puedan desalojarlos. Pero además, este aparato también es disuasorio. Con solo ser visto, quienes pretendan entrar en nuestra propiedad sabrán que serán grabados. Recuerda que es necesario tener Internet en la vivienda donde la instales, algo que es poco frecuente en segundas residencias. Para que esto no te suponga un impedimento, hazte con un router WiFi con tarjeta SIM y ¡solucionado!
  • Detectores de movimiento exteriores e interiores: colocados tanto en el exterior como en el interior de nuestra vivienda, ya sea en techos o paredes, son de gran ayuda para la protección del hogar. Conectados con nuestra alarma, nos alertaran de la intrusión en cuestión de segundos.

Además de disponer de estos aparatos, toma ciertas medidas de prevención como pedir a algún familiar, amigo o vecino de confianza que visite tu casa cada cierto tiempo, que recojan el correo, que suban y bajen las persianas, etc.

Si bien es cierto que las viviendas deshabitadas suelen ser objeto principal de las okupaciones, también hay que procurar protegerlas. Por eso, si dicha vivienda se encuentra vacía para ser vendida o alquilada, te recomendamos no poner carteles que así lo indiquen y, si cuelgas anuncios en aplicaciones o webs de venta y alquiler de casas, evita dar la dirección exacta del inmueble.

Y por último, una buena idea es ayudarnos con domótica. Puedes comprar y colocar algunas bombillas y enchufes inteligentes para controlarlos desde tu móvil y así encender las luces durante unas horas al día. De ese modo, lograrás simular que la casa está habitada. También necesitarás conexión a Internet para usarlos pero, si no tienes al tratarse de una segunda residencia, también un router WiFI con tarjeta SIM será la solución ideal.

Por tanto, cualquier época del año es buena para hacernos con una alarma antiokupas pero, si bien es cierto, en verano es cuando se produce un aumento de estas okupaciones ilegales, así que es el momento ideal para decidirnos por un sistema de seguridad que nos ayude a prevenir este problema.

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