claves sencillas = menos seguridad

A todo el mundo le gusta tener un hogar seguro, con un sistema de seguridad efectivo y tener eso que tanto hemos trabajado por ello, bien protegido. Y actualmente hay muchas opciones para ello, como puede ser la efectiva alarma TASC G5 y toda su amplia gama de complementos con la que aumentar la seguridad de nuestro hogar, aunque la seguridad no tiene solamente que ver con un dispositivo como este.

La seguridad también debe partir de nosotros mismos y una de las cosas que más suele preocupar es que alguien puede llegar a conocer nuestras contraseñas, bien sea la de nuestra alarma de casa o trabajo, nuestro correo electrónico, el PIN del teléfono o cualquier otra, y mucho más ahora donde tan de moda están los ciber ataques.

Normalmente se tiende a usar una clave fácil para recordar, lo que hace que se corra el riesgo de que sea fácilmente reconocida, especialmente si es una fecha concreta como un aniversario, una fecha de nacimiento, un evento especial o cosas parecidas. Además, muchas personas usan la misma clave para muchas cosas, lo que pone en evidente riesgo lo que intenta proteger y lo mismo ocurre con la clave de una alarma por ejemplo, debe ser lo más segura posible.

Las contraseñas sencillas solo tienen una ventaja, lo fáciles que son de recordar, pero juega en su contra algo muy importante, su seguridad, o mejor dicho, la ausencia de seguridad. Según un estudio reciente, unas 250.000 direcciones de correo así como nombres de usuario y contraseñas de redes sociales, juegos online, etc., pueden ser encontrados fácilmente en Internet. Asimismo se demostró que el 75% de las contraseñas eran la misma para entrar a diferentes servicios en la red. Esto hace que ciberdelincuentes y spammers usen esta vulnerabilidad (evitable) para acceder a aplicaciones y servicios, abriéndoles la puerta a la privacidad de las personas.

¿Qué hacer en estos casos? Os vamos a proponer diferentes alternativas para ponérselo más difícil.

  • Usar una clave diferente para cada servicio
  • Siempre que sea posible usar una clave alfanumérica y que cuente con simbolos; cuanto más larga mejor
  • Nunca hay que guardar las claves en el ordenador o móvil, lo mejor es lo tradicional, un papel y esconderlo bien en casa
  • Cambiar las claves cada mes o máximo cada tres meses

Como habéis podido comprobar son cosas muy sencillas pero tremendamente útiles, no solo para Internet sino para una alarma en el hogar, teléfono móvil, tarjetas de crédito y todo aquello que queramos proteger y podamos hacerlo con una clave. La seguridad puede llegar a ser tan sencilla como nosotros queramos.